Cáncer de Laringe y de Hipofaringe

Los cánceres que se originan en la laringe se llaman cánceres laríngeos, mientras que a los cánceres que comienzan en la hipofaringe se les llama cánceres hipofaríngeos. Ambos tipos de cáncer se discuten en el mismo documento debido a la gran proximidad mutua de estas dos estructuras independientes.
Carcinomas de células escamosas
Casi todos los cánceres de la laringe o la hipofaringe se desarrollan a partir de las células planas y delgadas llamadas células escamosas que se encuentran en el epitelio. El epitelio es la capa más interna que reviste a esas dos estructuras (la laringe e hipofaringe). El cáncer que se inicia en esta capa se conoce como carcinoma o cáncer de células escamosas.
La mayoría de los casos de cáncer de células escamosas de laringe y de hipofaringe se inician como lesiones precancerosas, llamadas displasia. Cuando se observan con un microscopio, estas células lucen anormales, pero no tan anormales como las células cancerosas. En la mayoría de los casos, la displasia no se transforma en un cáncer real. Suele desaparecen sin tratamiento, en especial si se elimina la causa (como fumar)
Cánceres de glándulas salivales menores: algunas áreas de la laringe y de la hipofaringe tienen diminutas glándulas debajo de su capa de revestimiento, conocidas como glándulas salivales menores. Estas glándulas producen moco y saliva para lubricar y humedecer la zona. Rara vez surge cáncer a partir de las células de estas glándulas, pero cuando ocurre, estos cánceres pueden tener los siguientes nombres:
- Adenocarcinoma.
- Carcinoma quístico adenoide.
- Carcinoma mucoepidermoide.
– Sarcomas: la forma de la laringe y de la hipofaringe depende de un armazón de tejidos conectivos y cartílago. A partir de los tejidos conectivos de la laringe o la hipofaringe pueden originarse cánceres como los condrosarcomas o los sarcomas sinoviales, pero se presentan en muy raras ocasiones.
– Melanomas: por lo general, estos cánceres se originan en la piel, pero algunas veces pueden comenzar en las superficies más internas (mucosales) del cuerpo, tal como en la laringe o la hipofaringe.
Factores de Riesgo
– Tabaco y consumo excesivo de alcohol: El consumo de tabaco es el factor de riesgo más importante para el cáncer de cabeza y cuello (incluyendo cáncer de laringe e hipofaringe). El riesgo de padecer cáncer en estas áreas es mucho mayor en los fumadores que en las personas que no fuman. La mayoría de las personas con estos cánceres presentan un historial de fumar o de otra exposición al tabaco. Cuanto más fume usted, mayor será su riesgo. Fumar cigarrillos, pipas y cigarros aumenta la probabilidad de padecer estos cánceres.
– Algunos estudios también han encontrado que es posible que la exposición pasiva prolongada al humo de otros fumadores pueda aumentar el riesgo de estos cánceres. Sin embargo, se necesita más investigación para confirmar este hallazgo.
– Por otro lado, el consumo de alcohol también aumenta el riesgo de estos cánceres. Las personas que beben mucho tienen un riesgo de cáncer varias veces mayor que los que no beben alcohol.
– Las personas que consumen tabaco y alcohol tienen el mayor de todos los riesgos. La combinación de estos dos hábitos no sólo suma ambos riesgos, sino que en realidad los multiplica. Las personas que fuman y beben alcohol tienen muchas más probabilidades de padecer cáncer de cabeza y cuello que las que no tienen ninguno de estos hábitos.
– Alimentación deficiente: Una nutrición deficiente puede aumentar el riesgo de padecer cáncer de cabeza y de cuello. A menudo, las deficiencias vitamínicas ocurren en personas que abusan del alcohol, y esto puede ser en parte responsable del papel que desempeña el alcohol en el riesgo aumentado para estos cánceres.
– Infección por el virus del papiloma humano: El virus del papiloma humano (VPH o HPV, por sus siglas en inglés) es un grupo de más de 100 virus relacionados entre sí. Se les llama virus del papiloma debido a que algunos de ellos causan un tipo de protuberancia llamada papiloma, más comúnmente conocida como “verruga”. Algunos tipos de VPH pueden causar cáncer de cuello uterino, vagina, ano, vulva o pene. En algunos casos de cáncer de garganta, el VPH también parece ser un factor tal como en el cáncer de amígdalas y los cánceres de hipofaringe. No parece ser un factor del cáncer de laringe.
– Sistema inmunológico debilitado: El cáncer de laringe y de hipofaringe es más común en las personas que tienen su sistema inmunológico debilitado. Ciertas enfermedades que se presentan al nacer, así como el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida, o AIDS por sus siglas en inglés) y ciertos medicamentos (como los que se administran después de los trasplantes de un órgano) pueden causar un sistema inmunológico debilitado.
– Síndromes genéticos: Las personas con ciertos síndromes causados por defectos hereditarios (mutaciones) en ciertos genes tienen un riesgo muy alto de cáncer de garganta, incluyendo cáncer de hipofaringe.
– La anemia de Fanconi es una afección que puede ser causada por defectos hereditarios en varios genes. Las personas con este síndrome suelen tener problemas en la sangre a una edad temprana, lo que puede conducir a leucemia o anemia aplásica. Además, estas personas tienen un riesgo muy alto de cáncer de boca y garganta.
– La disqueratosis congénita es otro síndrome genético que puede causar anemia aplásica, erupciones en la piel y uñas anormales en los dedos de los pies y en las manos. Las personas con este síndrome tienen un riesgo muy elevado de cáncer de boca y garganta a una edad temprana.
– Exposiciones en el lugar de trabajo: Las exposiciones intensas y prolongadas al aserrín y a los vapores de pinturas, así como a ciertos productos químicos utilizados en la industria metalúrgica, la petrolera, y en la de los plásticos y los textiles pueden también aumentar el riesgo de cánceres de laringe e hipofaringe.
– El asbesto es una fibra mineral que con frecuencia era utilizada en el pasado como material aislante en muchos productos. La exposición al asbesto es un factor de riesgo importante para el cáncer de pulmón y el mesotelioma (cáncer que se origina en el revestimiento del tórax o el abdomen). Algunos estudios también han vinculado la exposición al asbesto con el cáncer de laringe.
– Incidencia según el sexo: Los cánceres de laringe y de hipofaringe son de aproximadamente cuatro veces más comunes en los hombres que en las mujeres. Esto es probable debido a que los factores de riesgo principales; el hábito de fumar y el uso excesivo de alcohol, son más frecuentes en los hombres. Sin embargo, en años más recientes estos hábitos se han hecho más comunes entre las mujeres, por lo que el riesgo de estos cánceres en las mujeres ha aumentado también.
– Edad: Los cánceres de laringe y de hipofaringe por lo general tardan muchos años en formarse, por lo que no son comunes en las personas jóvenes. Más de la mitad de los pacientes con estos cánceres tienen más de 65 años de edad cuando se les detecta la enfermedad por primera vez.
– Raza: Los cánceres de laringe y de hipofaringe son más comunes entre las personas de raza blanca y de raza negra que entre los asiáticos y los hispanos/latinos.
– Enfermedad de reflujo gastroesofágico: Cuando el ácido del estómago regresa al esófago a esto se le llama enfermedad por reflujo gastroesofágico (gastroesophageal reflux disease, GERD). Esta enfermedad puede causar acidez (agruras) y aumentar la probabilidad de cáncer de esófago. No está claro si aumenta el riesgo de cánceres de laringe e hipofaringe. Esto actualmente se investiga.
Señales o síntomas
– Ronquera o cambios en la voz: Los cánceres de laringe que se forman en las cuerdas vocales (glotis) a menudo causan ronquera o un cambio en la voz, lo que conduce a que sean encontrados en una etapa muy temprana. Las personas que presentan cambios en la voz (como ronquera) que no se alivia dentro de 2 semanas deben consultar inmediatamente a su médico.
– Los cánceres que se inician en el área de la laringe por encima de las cuerdas vocales (supraglotis), por debajo de las cuerdas vocales (subglotis) o en la hipofaringe usualmente no causan ronquera o cualquier otro síntoma obvio, y por lo tanto se suelen descubrir en etapas más tardías.
- Un dolor de garganta que no desaparece.
- Tos constante.
- Dolor al tragar.
- Problemas de deglución (tragar alimento).
- Dolor de oídos.
- Dificultad para respirar.
- Pérdida de peso.
- Una protuberancia o masa en el cuello (debido a propagación del cáncer a los ganglios linfáticos adyacentes).
Tener uno o más de estos síntomas no significa que usted tiene cáncer de laringe o hipofaringe. De hecho, es más probable que muchos de estos síntomas sean causados por otras afecciones. No obstante, si tiene cualquiera de estos síntomas, es importante que un médico le examine para que se pueda determinar la causa y recibir tratamiento de ser necesario.
Detección
– Antecedentes médicos y examen físico: El primer paso en cualquier evaluación médica es que su médico reúna información acerca de sus síntomas, factores de riesgo, antecedentes familiares, y otras enfermedades. Un examen físico minucioso puede ayudar a descubrir cualquier señal posible de cáncer u otra enfermedad. En particular, su médico prestará mucha atención a su cabeza y cuello, y buscará áreas anormales en su boca o garganta, así como ganglios linfáticos agrandados en su cuello.
– Laringoscopia directa (flexible): para este estudio, el médico inserta un laringoscopio de fibra óptica (un tubo delgado y flexible que tiene una fuente de luz) a través de su boca o nariz para observar la laringe y las áreas adyacentes.
– Laringoscopia indirecta: en este estudio, los médicos utilizan unos espejos pequeños y especiales para observar la laringe y las áreas adyacentes.
– Panendoscopio: La panendoscopia es un procedimiento que combina la laringoscopia, esofagoscopia y (a veces) la broncoscopia. Esto permite al médico examinar completamente toda el área alrededor de la laringe y la hipofaringe, incluyendo el esófago y la tráquea.
– Biopsias para diagnosticar cánceres de laringe y de hipofaringe: En una toma de biopsia, el médico remueve una muestra de tejido para ser examinada con un microscopio. Es la única manera de confirmar el diagnóstico de cáncer de laringe o de hipofaringe.
– Biopsia endoscópica: La laringe y la hipofaringe se encuentran ubicadas en la profundidad del cuello. Por lo tanto, extraer muestras de la laringe o la hipofaringe para biopsias puede ser complejo. Por esta razón, estas biopsias se realizan en el quirófano mientras usted está bajo anestesia general (dormido profundamente), y no en el consultorio médico.
– Biopsia por aspiración con aguja fina: Para realizar una biopsia por aspiración con aguja fina (fine needle aspiration, FNA), se introduce una aguja hueca y delgada en la masa (o tumor) a través de la piel para obtener células para una biopsia. Luego se observan las muestras con un microscopio.
– Estudios por imágenes: Los estudios por imágenes utilizan ondas sonoras, rayos X, campos magnéticos o sustancias radiactivas para obtener imágenes del interior del cuerpo. Estos estudios no se usan para diagnosticar cánceres de laringe o de hipofaringe, pero se pueden hacer por un número de razones tanto antes como después del diagnóstico de cáncer.
– Tomografía computarizada: La tomografía computarizada (también conocida como CAT scan) usa rayos X para producir imágenes transversales detalladas de su cuerpo. En vez de tomar una fotografía, como lo hace la radiografía convencional, una tomografía computarizada toma muchas fotografías de la parte de su cuerpo que se estudia mientras rota a su alrededor.
– Imágenes por resonancia magnética (MRI): Las imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) utilizan ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. La energía de las ondas de radio es absorbida y luego liberada en un patrón formado por el tipo de tejido y por determinadas enfermedades.
– Estudio con ingesta de bario: En este estudio, el paciente bebe un líquido espeso y calizo llamado bario que cubre las paredes de la garganta y el esófago. A medida que el paciente traga el líquido, se toma una serie de radiografías de la garganta y el esófago, los cuales quedan delineados claramente por el barrio. Este estudio puede mostrar anomalías en la garganta a medida que la persona traga el líquido. A menudo, este es el primer estudio si una persona presenta un problema para tragar.
– Radiografía de tórax: Se puede hacer una radiografía del tórax para determinar si el cáncer de laringe o hipofaringe se propagó a los pulmones. Si se observa cualquier mancha sospechosa en la radiografía de tórax, puede que sea necesario realizar una tomografía computarizada del tórax para obtener una imagen más detallada.
– Tomografía por emisión de positrones (PET): La tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET) conlleva inyectar una forma de azúcar radioactiva (conocida como fluordesoxiglucosa o FDG) en la sangre.
– Si un paciente ha sido diagnosticado con cáncer de laringe o hipofaringe, se pueden realizar otros tipos de pruebas como parte de una evaluación. Estas pruebas no se usan para diagnosticar el cáncer, sino que se pueden realizar para determinar si una persona está lo suficientemente saludable como para recibir otros tratamientos, tal como cirugía o quimioterapia.
– Los análisis de sangre no ayudan a diagnosticar el cáncer de laringe o de hipofaringe. Aun así, se puede extraer sangre para evaluar la función del hígado y de los riñones, así como para ayudar a evaluar la condición de salud general del paciente antes de recibir tratamiento.