Martes, 22 Octubre 2019

Diploma de Honor

Entregada por el Congresista Michael Martínez

Gran Cinta de Oro y medalla de honor en el CDC

Otorgado por la empresa Peruana de Opinión Pública (POP)

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Cáncer Medular Tiroideo

tiroides2Aproximadamente uno de cada cuatro carcinomas medulares de tiroides (medullary thyroid carcinomas, MTC) resulta como consecuencia de heredar un gen anormal.

Estos casos se conocen como carcinoma medular de tiroides familiar (familial medullary thyroidcarcinoma, FMTC). El FMTC puede ocurrir solo, o puede ser visto junto con otros tumores.

La combinación de FMTC con tumores de otras glándulas endocrinas se conoce como neoplasia endocrina múltiple tipo 2 (MEN 2). Existen dos subtipos, la MEN 2a y la MEN 2b: ambos son causados por mutaciones (defectos) en un gen llamado RET.

  • En la MEN 2a, el carcinoma medular de tiroides ocurre con los feocromocitomas (tumores que producen adrenalina) y con los tumores de las glándulas paratiroides.
  • En la MEN 2b, el carcinoma medular de tiroides está asociado con los feocromocitomas y con los crecimientos benignos de los tejidos nerviosos en la lengua y en otros lugares llamados neuromas. Este subtipo es mucho menos común que el MEN 2a.

En estas formas hereditarias del carcinoma medular de tiroides, los cánceres a menudo se generan durante la infancia o en adultos jóvenes y se pueden propagar tempranamente. El carcinoma medular de tiroides es más agresivo en el síndrome MEN 2b. Si su familia presenta MEN 2a, MEN 2b o FMTC aislado, entonces usted podría tener un riesgo muy alto de carcinoma medular de tiroides. Pregúntele su médico sobre los análisis de sangre regulares o exámenes de ecografía que se hacen para detectar problemas y sobre la posibilidad de pruebas genéticas.


Otros cánceres de tiroides
Las personas con ciertas afecciones médicas hereditarias tienen un mayor riesgo de formas más comunes de cáncer de tiroides. Se observan tasas más altas de esta enfermedad en aquellas personas con afecciones genéticas poco comunes, tales como:


Poliposis adenomatosa familiar (FAP): las personas con este síndrome tienen muchos pólipos en el colon y tienen un riesgo muy alto de padecer cáncer de colon. Además, presentan un riesgo aumentado de algunos otros cánceres, incluyendo cáncer papilar de tiroides. El síndrome de Gardner es un subtipo de FAP en el cual los pacientes también tienen ciertos tumores benignos. Tanto el síndrome de Gardner, como la FAP son causados por defectos en el gen APC.


Enfermedad de Cowden: las personas con este síndrome tienen un riesgo aumentado de cáncer de tiroides, endometrio (útero) y seno. Los cánceres de tiroides tienden a ser del tipo papilar o folicular. Este síndrome es causado por defectos en el gen PTEN.


Complejo de Carney, tipo I: las personas que padecen este síndrome pueden presentar un número de tumores benignos y problemas hormonales. También tienen un riesgo aumentado de padecer cáncer papilar y folicular. Este síndrome es causado por defectos en gen PRKAR1A.
Si usted sospecha que tiene una afección hereditaria, hable con su médico, quien pudiera recomendar asesoría genética si sus antecedentes médicos lo justifican.
Los cánceres papilares y foliculares de tiroides parecen darse en algunas familias. Tener un pariente de primer grado (madre, padre, hermana o hija) con cáncer de tiroides, incluso sin que haya un síndrome hereditario conocido en la familia, aumenta su riesgo de este cáncer. Las bases genéticas para estos cánceres no están totalmente claras.


SEÑALES O SÍNTOMAS
La atención inmediata a las señales y los síntomas es la mejor manera para diagnosticar temprano la mayoría de los cánceres de tiroides. El cáncer de tiroides puede causar cualquiera de las siguientes señales o síntomas:

  • Un nódulo, masa o inflamación en el cuello, que algunas veces crece rápidamente.
  • Dolor en la parte frontal del cuello, que algunas veces sube hasta los oídos.
  • Ronquera u otros cambios en la voz que persiste.
  • Problemas de deglución (tragar alimento).
  • Problemas para respirar (sensación de estar respirando "a través de un popote" [sorbeto o pajilla]).
  • Tos constante que no se debe a un resfriado.

DETECCIÓN


Antecedentes médicos y examen físico
Si usted presenta cualquier señal o síntoma que sugiere que pudiese tener cáncer de tiroides, su médico querrá tomar una historia clínica completa. A usted le preguntarán sobre los síntomas, los posibles factores de riesgo y cualquier otro problema de salud o inquietud que usted tenga. Si alguien en su familia ha padecido cáncer de tiroides (especialmente cáncer medular de tiroides) o tumores de las glándulas suprarrenales, llamados feocromocitomas, es importante que se lo comunique a su médico, ya que pudiera estar en alto riesgo de esta enfermedad.


Biopsia
El diagnóstico real de cáncer de tiroides se hace según los resultados de una biopsia, en la que se obtienen células del área sospechosa y se observan en un microscopio. La manera más simple de encontrar si un nódulo o protuberancia en la tiroides es canceroso o no es con una biopsia por aspiración con aguja fina (fine needle aspiration, FNA) del nódulo tiroideo.


Radiografía de tórax
Si usted ha sido diagnosticado con cáncer de tiroides, se pudiera realizar una radiografía regular del tórax para ver si el cáncer se ha propagado a los pulmones, especialmente si usted tiene cáncer folicular de tiroides.


Ecografía
Este estudio es útil para determinar si un nódulo tiroideo es sólido o está lleno de líquido (los nódulos sólidos tienen más probabilidad de ser cancerosos). También se puede usar para examinar la cantidad y el tamaño de los nódulos tiroideos. Algunas veces, una ecografía de un nódulo puede mostrar características que sugieran que probablemente sea canceroso, pero una ecografía no puede indicar con seguridad si es maligno.
La ecografía también puede ayudar a determinar si hay algún ganglio linfático adyacente agrandado debido a la propagación del cáncer de tiroides. Muchos especialistas de la tiroides recomiendan ecografía para todos los pacientes con nódulos tiroideos que son lo suficientemente grandes como para palparlos.


Tomografía computarizada
Esta prueba puede ayudar a determinar la localización y el tamaño de los cánceres de tiroides y si ellos se han propagado a áreas cercanas, aunque la ecografía es el estudio que usualmente se hace. Además, una CT se puede usar para determinar si hay propagación a órganos distantes, tal como a los pulmones.
En algunos casos, una tomografía computarizada puede también ser usadas para guiar con precisión la aguja de una biopsia hacia un área donde se sospecha propagación del cáncer. Para la biopsia con aguja guiada por tomografía computarizada, usted permanece en la mesa de CT, mientras el médico hace avanzar una aguja de biopsia a través de la piel hacia la masa. La exploración por CT continúa hasta que el médico pueda ver que la aguja se encuentra dentro de la masa. Entonces, una muestra de biopsia se extirpa y examina con el microscopio.


Imágenes por resonancia magnética
Al igual que la CT, las imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) se pueden usar para saber si hay cáncer en la tiroides o cáncer que se ha propagado a partes cercanas o distantes del cuerpo. Sin embargo, la ecografía es usualmente el estudio de la tiroides que se hace primero. La MRI puede proveer imágenes muy detalladas de los tejidos blandos, tal como la glándula tiroidea. Además, la MRI es útil para examinar el cerebro y la médula espinal.


Gammagrafía de medicina nuclear
Para la gammagrafía de medicina nuclear (radionúclidos), sustancias que contienen pequeñas cantidades de radiación se colocan dentro del cuerpo. Luego se usan cámaras especiales para detectar a dónde acuden las sustancias. Estos estudios pueden ayudar a localizar las células en el cuerpo que no se están comportando normalmente, aunque estas pruebas no proveen imágenes muy detalladas.


Gammagrafías con yodo radioactivo: las gammagrafías con yodo radiactivo se usan a menudo en el cuidado y manejo de pacientes con cáncer tiroideo diferenciado (papilar y folicular y célula Hürthle). Debido a que las células del cáncer medular de tiroides no captan el yodo, no se usan las gammagrafías con yodo radioactivo en este cáncer.
Si una biopsia determina que una persona tiene cáncer de tiroides, las gammagrafías con yodo radioactivo a todo el cuerpo son muy útiles para detectar una posible propagación por todo el cuerpo de los cánceres de tiroides diferenciados. Las gammagrafías que se hacen después de la cirugía también pueden ayudar a determinar qué tan lejos se ha propagado el cáncer de tiroides, si es que se ha propagado.


Tomografía por emisión de positrones: Este estudio puede ser muy útil si el cáncer de tiroides es uno que no absorbe yodo radioactivo. En esta situación, la PET puede indicar si el cáncer se ha propagado.


Análisis de sangre
Ningún análisis de sangre puede indicar si un nódulo tiroideo es canceroso o no. Sin embargo, los análisis de sangre pueden mostrar si la tiroides está funcionando normalmente, lo que puede ayudar a los médicos decidir qué otras pruebas pudieran ser necesarias.


Hormona estimulante de tiroides
Las pruebas de los niveles sanguíneos de la hormona estimulante de tiroides (thyroid-stimulating hormone, TSH) se podrían utilizar para estudiar la actividad general de su glándula tiroides. Los niveles de TSH, la cual es producida por la glándula pituitaria, pudieran estar altos si la tiroides no está produciendo suficientes hormonas. Esta información se puede usar para ayudar a escoger los estudios por imágenes (ecografía o gammagrafías nucleares) para la evaluación inicial de un nódulo tiroideo. Por lo general, el nivel de TSH es normal en el cáncer de tiroides.


T3 y T4 (hormonas tiroideas)
Estas hormonas son las que principalmente produce la glándula tiroides. Los niveles de estas hormonas también se pueden medir para obtener una idea de la función de la glándula tiroidea. Por lo general, los niveles T3 y T4 son normales en el cáncer de tiroides.


Tiroglobulina
La tiroglobulina es una proteína producida por la glándula tiroides. La medida del nivel de esta proteína en la sangre no se puede utilizar para diagnosticar cáncer de tiroides, aunque puede ser útil después del tratamiento. Una manera común de tratar el cáncer de tiroides es mediante la extirpación quirúrgica de la mayor parte de la tiroides y luego usar yodo radioactivo para destruir cualquier célula de tiroides remanente. Estos tratamientos deben causar un nivel muy bajo de tiroglobulina en la sangre. Si el nivel no es bajo, esto pudiese significar que el cáncer de tiroides sigue presente. Un nuevo aumento en el nivel después de haber estado bajo, es un signo de que el cáncer puede estar regresando.


Calcitonina
La calcitonina es una hormona que ayuda a regular cómo el cuerpo usa el calcio. Esta hormona es producida por las células C en la tiroides, las células que se pueden convertir en cáncer medular de tiroides (MTC). Si se sospecha la presencia de un MTC o si usted tiene un antecedente familiar de la enfermedad, los análisis de sangre para los niveles de calcitonina pueden ayudar a detectar el MTC. Esta prueba también es útil para determinar la presencia de una posible recurrencia de MTC después del tratamiento. Debido a que la calcitonina puede afectar los niveles de calcio en la sangre, es posible que estos niveles también sean analizados.


Antígeno carcinoembrionario
Las personas con carcinoma medular de tiroides (MTC) a menudo tienen altos niveles sanguíneos de una proteína llamada antígeno carcinoembrionario (carcinoembryonic antigen, CEA). Algunas veces, las pruebas de CEA pueden ayudar a encontrar este cáncer.


Otros análisis de sangre
Es posible que también se le hagan otras pruebas de sangre. Por ejemplo, si usted se va a someter a una cirugía, se realizarán pruebas para: verificar los recuentos de células sanguíneas, determinar si hay padecimientos hemorrágicos y verificar la función de su hígado y sus riñones.


Otras pruebas
Examen de las cuerdas vocales (laringoscopia)
Los tumores de la tiroides a veces pueden afectar las cuerdas vocales. Si usted se va a someter a una cirugía para tratar el cáncer de tiroides, probablemente se realizará con anterioridad un procedimiento llamado laringoscopia para determinar si las cuerdas vocales se están moviendo normalmente. Para realizar este examen, el médico observa la laringe con espejos especiales o con un laringoscopio, un tubo con una luz y una lente en el extremo que facilita la observación de la laringe.

Tipos de cáncer